Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2020

EL MOMENTO MÁS ESPERADO

E l ama de casa Mónica Núñez estaba esperando algo apasionante. Creía que iba a recibir algo importante , pero finalmente no ocurrió nada en realidad. Estaba buscando el momento más esperado para hacerlo. Finalmente se acostó, cansada de tanto bullicio, en un sofá y, horas más tarde, se puso a hacer manualidades. También e ra experta en pintar cuadros y c oser. Un día, llegó a hacerse un suéter para abrigarse. Mó nica se descubrió por todas partes y pensó «No había nada en particular que me interesara». Fue afuera y se puso un chal. Algo interesante para ella era su actitud: recordó que cuando iba a la escuela de gastronomía cocinaba platos interesantes, como unas empanadas de carne y un guiso, y además, rendía bien, pero finalmente la abandonó para ser ama de casa. Finalmente, Mónica conversó con su marido, Carlos Pérez, que era un hombre de pelo oscuro y llevaba anteojos. — ¿Qué tal te fue con tu rutina? —preguntó Mónica. — Fue muy difícil, tuve que trabajar...

UNA VIDA SIN ATADURAS

Pablo Ortiz se encontró en el patio de su casa barriendo las hojas caídas del árbol durante el otoño. Después de barrer todas las hojas, entró a la cocina para merendar. U na vez, Pablo se armó de paciencia y se sentó en el sillón. — Charlemos un rato — dijo Pablo. — Está bien —contestó el papá. — Es algo muy particular. — ¿Por qué? — Porque necesitás más coraje y aptitud. — Esto era lo que buscabas. Tras una breve conversación, Pablo se miró en el espejo y se lució muy cómodo. Tenía una mirada muy radiante. No era fácil el trabajo que hacía. Solo había que tener mucha paciencia e intentar lograrlo sin entusiasmarse. Eso era lo que intentaba hacer Pablo. Pablo se quedó acorralado y finalmente conversó con sus amigos. En un momento esperanzador, se podía decir que era bueno y amable. C omenzó a llevar los objetos que le pedía el papá: — Acá tenés las herramientas: el serrucho, el taladro, el martillo… — ¡Gracias! — También te voy a dar la pala. ...

UN MOMENTO ATRACTIVO

Un día al atardecer , Juan Ruipérez estaba paseando por el Laguito del Parque Independencia y no sabía qué barco elegir. Pagó en la boletería y eligió el barco 33. Se subió al barco y n avegó por el Laguito durante media hora hasta que, una hora siguiente, el instructor decía: — Barco 33, ¡ya es la hora! Se bajó del barco y se di rigió a la fuente de aguas danzantes. Estaba emocionado por cómo fluía el agua en la fuente y las luces que encendían y cambiaban de color . Era un momento muy atractivo. D os horas después, se tomó un colectivo y volvió a casa. Al volver, cenó y se acostó. A la mañana siguiente, se tomó un café y conversó con su hermana Laura. — ¿Qué hacés? — Estoy planchando ropa. Cuando Laura terminó de planchar la ropa, Juan dio una vuelta a la manzana. Recorrió varios comercios: una peluquería, un supermercado, una óptica… además de varias casas de los vecinos. A l volver a casa, Juan veía al papá lijando unas maderas con una lijadora eléc...

LAS ALMAS DE LA VOLUNTAD

Carlos Belmonte fue a caminar por la ciudad y pasó por el Parque Alem. Fue y se encontró con muchas cosas: la estatua, las luces y los bancos, entre otros, además de una frondosa arboleda. Iba a ser un día complicado, pero de repente salió el sol. Allí se encontró con Tomás, su hermano. — ¿Qué tal si nos sentamos a descansar? —dijo Tomás. — Me parece una buena idea. Se sentaron y charlaron un rato. — ¿Qué planes tenés? — Un montón: tengo que comprar ropa para mis hijos y luego irme en colectivo a mi casa. Después de comprar la ropa, se fueron a casa, almorzaron y se durmieron la siesta. Carlos tenía que estudiar para la universidad y estaba desafiando su voluntad. — Me cuesta mucho, no tengo la voluntad necesaria. — Con un poco de inteligencia la vas a conseguir —replicó. Estudiaron lo necesario y se fueron al trabajo. El lugar de trabajo era impecable, tenía mesitas y sillas por doquier; además, tenía un montón de computadoras. En la pared, había una fo...